domingo, 16 de diciembre de 2012

La habitación de estos días.

Palpo el vacío, pero mi habitación contiene aún partículas de tu piel.
La ausencia me sonríe de pronto, cuando la ansiedad teje un manto con su sombra.
No le temo a este hueco infinito que germina entre el espacio que forjan las paredes,
Pues, tengo tu nombre, tengo tus ojos impregnados en la sangre. 

Respiro la brisa de vuestra vida cada mañana y el silencio de tu sueño por las noches.
La magnitud de este cuarto sin vos juega naipes con mi debilidad,
Mientras la energía y la fuerza danzan compenetradas abriendo mi pecho.
Yo no temo, pues los segundos que respiro son los mismos que ahora respiras.

 **
 

viernes, 14 de diciembre de 2012

Máscara Femenina




*
Desnudo mis deseos, como cuando desnudo mi lencería barata hacia vos.
La lanzo sobre la cama, sin cuidado, con hambre de carne y calor. No tengo ganas de alardear por la palabra bella sobre el Olimpo que hoy no me apetece enunciar.
Te estoy mirando en la huella que deja tu ausencia, y te digo:
No sé hasta dónde llegue tu palabra, tu aliento. ¿Dónde guardo el deseo de la felicidad?
Lo sé, me tengo que moldear, la realidad es obstinada, las cosas no son realmente bellas y que la vida endurece, llena de callos y heridas los pies; el alma.
Pero de pronto sucede que me canso de ser la hembra ansiada, la hembra alfa envuelta en el simulacro de temperamento y decisión, lo suficientemente madura como para afrontar la puta vida enmarcada en razones y pertinencia, con estilo y aires de rebeldía, de “mente abierta”, de “hay cosas más importantes”. A veces quisiera tener 15 y seguir imaginando que mis veintitantos serían diferentes.
Estoy cansada de prender un cigarrillo y mirar desafiante, estoy algo exhausta de pretender una conversación interesante y asumir proposiciones con complejo de verdades universales.
No me gusta ver como deshacen en mí los prejuicios que abundan en la figura femenina. Digo que detesto a las mujeres, pero siento que soy más hembra que otras, pero se me cansó el cuerpo, el objetivo.
¿Podrás comprenderlo?
No quiero palabras complacientes, estoy débil, pero sigo aquí. Te he acompañado siendo fiel a la figura aguerrida que llevo a cuestas, pero me ahogo, mientras me siento en una silla sin patas.
Tú cuerpo se vuelve sin soporte, te has acostumbrado a la seguridad que rodea mi nombre.
Pero sabes, hoy no tengo un piso en el cual arrodillarme, en donde apoyar los muebles. Tengo tierra, tengo más tierra que nunca, estoy cada vez más humana, primigeniamente quebrantable, acaso más natural. Hoy quiero ser débil, quiero ser mujer histórica.
Quiero tu materialidad, no la palabra, ni el proyecto, ni las figuras fuertes. No quiero la puta vida en su capricho, ni los días en carpe diem. Sólo enuncio con urgencia la necesidad de refugiarme en vos, donde habita vuestro ser sin tiempo, apagar los deseos, los mañanas, los pasados, las canciones, la gente, con sus buenas y malas intenciones, las denominaciones, los “deber ser”, los parámetros atractivos.
Hoy quiero llorar, sentirme la masa femenina que llora por las noches sin que la vean.

Me cansé de esta puta mierda.
Me libero de la máscara.
Esperándote sin ella, sólo con mi rostro húmedo, te acepto esta noche. 


*

Lila A.

domingo, 7 de octubre de 2012

Ahora.

No quisiera que lloviera


"No quisiera que lloviera
te lo juro
que lloviera en esta ciudad
sin ti
y escuchar los ruidos del agua
al bajar
y pensar que allí donde estás viviendo
sin mí
llueve sobre la misma ciudad
Quizá tengas el cabello mojado
el teléfono a mano
que no usas
para llamarme
para decirme
esta noche te amo
me inundan los recuerdos de ti
discúlpame,
la literatura me mató

pero te le parecías tanto."

*

Cristina Peri Rossi

sábado, 29 de septiembre de 2012

Hábitat

*
No, ya no extraño con olor a flor marchita
extraño con resina y ceniza de mi pecho.
Extraño mirando al cielo, esperando el escupitajo,
Extraño como sin deseo, como sin aguardo.
Escuchando un tango roído, extraño sencillamente el nombre,
La piel, la boca, el calor de un mes florido.
Pero no extraño con el abatimiento de altamar,
Ni  con el dolor purulento de horas en vela.
Extraño con pellejo cansado, con los pies heridos.
Extraño con la desesperanza de una melodía olvidada,
De un charco seco, de un niño taimado.
De una madre amargada, de un hombre vagabundo.
Con la melancolía de un aniversario de muerte,
De una fiesta sin gente, de un cumpleaños maduro.
Extraño con la mente, con el pensamiento.
No extraño como ayer, con el alma y el aliento.
Extraño lentamente, consciente, en un mar quieto.
Ya no extraño con la sangre hirviendo,
Ni con el sueño permanente del regreso, del renacer.
Extraño con la frialdad de un sobreviviente de guerra,
de una mañana de domingo con trueno y lluvia,
De un juez proclamando la sentencia.
Extraño con la seriedad de un hombre abatido,
Con el ceño fruncido; extraño con detención,
Con la mirada hacia el cemento sucio.
Extraño silente, extraño triste, pero extraño fuerte,
Extraño sin horizonte, sin camino, sin amaneceres.
Extraño albergando la ausencia, soslayando la espera.


**
Lila Andelizha

domingo, 23 de septiembre de 2012

Soy la Tarde, Espero la Noche.



***

Tengo la piel cansada del atardecer.
Siempre se atardece mi vida.
El sol es caprichoso y la noche sinuosa
Se van llevando lo mejor de mi alma

Los días se atardecen, los árboles susurran

Se dice que de mí nace una tarde eterna,
Un rondó infinito sin el sol
Las manos enterradas en la oscuridad

Estoy inundada de atardeceres

Un constante devenir a media luz.
Se asoman el horizonte, las luciérnagas
El pellejo se marchita nocturno

La ventana amanece atardecida

No conozco la mañana, menos el día
Tengo tardes, tengo noches
Se humedecen mis sentidos en la tarde

La tarde me lleva la vida

Nunca transito en el largo día.
Una puesta de sol inquebrantable
Hace de mí un sonido estremecido.


*
Lila A.

jueves, 30 de agosto de 2012

El Último Tango de Viernes



*
Culmino mi viaje en la estación con el nombre emblemático. El metro está siempre hirviendo, y los ojos de los pasajeros se entrecruzan por los cristales de las ventanas y puertas. Universidad de Chile, Calle San Diego. Cerca de las 18:00 hrs. Camino agitada, se me hace siempre tarde en esta ciudad. Tacones medianos, caminar acompasado, un bolso lleno de papeles. Pienso en la clase que impartiré y se me cruzan las ideas creando un caos, sólo sé que lo que prima es la historia de la literatura. Siempre, pero siempre, a la misma hora, los mismos viernes aquellos, el viejo sujeto con sombrero de tela, se acurrucaba en la pared fría del Instituto Nacional. Tranquilo, apaciguado, lleno de melodías añejas, del tango humedecido en copas de barras tristes. Y es que me ponía algo triste escucharlo por esas tardes. Yo tan sumida en pensamientos y en  la clase, y él tan profundamente sumido en pensamientos y en la música. A veces quisiera sólo pensar en la música. Música para olvidar, para liberarse.

Recuerdo la primera vez que lo vi. Un tango grave rebotaba entre los cimientos de los antiguos edificios. Los hombres de las tiendas de libros se plasmaban en postales en sepia, medio olvidados, entre café y juegos de ajedrez improvisados. La música del hombre siempre detrás, complementaba la imagen eterna. Yo irrumpía la escena inmóvil, me miraban pasar, por esos días ya lo hacían con una cotidianeidad silenciosa, con esas miradas de reconocimiento, que quizás en algunos momentos sabían a sonrisa.

El hombre siguió allí, como cada viernes. Su sombrero de tela, su bandoneón malgastado, roñoso. Un pañuelo sucio junto a sus zapatos marrones, abrazando cada una de los pesos que el gentío tiraba casi por inercia al reconocer “por una cabeza” en el ambiente. La gente pasaba, yo pasaba, la melodía pasaba, el jaque mate sucedía, los libros se vendían, la hora avanzaba, los estudiantes esperaban, el tango fluía. A veces pensaba que ese hombre llevaba mucho tiempo allí. Más del que imaginé. Y el viejo, en aquella vereda de al frente, la que nunca pisaba, porque no me correspondía, teñía de su figura todo el concreto sucio y rayado. Quizás las paredes absorbían sus melodías.

Otro viernes, otro tango. Otro viernes más y creía yo que esto seguiría eternamente. Pero hubo un viernes, ese oscuro y lluvioso viernes en el que el hombre no estuvo. El ruido de las micros y la muchedumbre que con el aguacero se pone más ruidosa, atenuaron su vestigio y su recuerdo. Más yo lo pude recordar como siempre, y ya el tango imaginario no me produjo tristeza, sólo un vacío enorme frente al abismo que deja su figura ausente.

Hubo un evento especial el viernes que pasó. Iba yo caminado por la San Diego, y esperaba como siempre reencontrarlo, rehacer la escena que nos involucraba. Pero esta vez, el viejo no estaba sólo, pues un trío de muchachos jóvenes lo acompañaban interpretando “Caminito” con otro bandoneón, una guitarra y un violín. El sonido era exquisito, como si la juventud por medio de las notas le hubiera otorgado vida y expresión al viejo de los Tangos.  Observé que el viejo estaba de pie junto a ellos, levantándose por vez primera en nuestra relación de anónimos citadinos de su sillín roído. Un leve meneo en el pie marcada la síncopa del Tango viejo que reanimaba mi espíritu. Esta vez la tristeza se volvió canto, se tornó amarilla, alegre, con energía. Me detuve entre los quioscos verdes, llenos de libros, lleno de hombres pensando la siguiente jugada del ajedrez. Advertí que el viejo del sombrero me observó. O tal vez lo imaginé, pero sentí un verdadero hilo de energía que atravesó la calle hacia la vereda azulada de la que el hombre era dueño y señor. Y se me devolvía hermosa, en medio de los versos “desde que se fue, triste vivo yo, caminito amigo, yo también me voy…” Fue lo nuestro, fue la forma de saludarnos que siempre quedó en deuda, fue la palabra que nunca se dijo, el pensamiento que no fue compartido, la canción que no tarareamos. Sentí que éramos amigos, su imagen sincopada entre los tangos de la tarde, y la mía, acompasada entre la caminata apurada.

Pero este viernes, ¡oh Dios este viernes!  Viernes que fue y que desde él mismo nunca más fueron iguales los que vinieron. El viejo no volvió desde ese día. Jamás volví a escuchar su bandoneón añejo. La soledad pintaba de oscuridad y vacío la huella que dejó entre la pared y la vereda, la marca del pañuelo en el sueño que aún emanaba la miseria feliz de los pesos oportunos. La canción de amor que lloraba en esos instantes, ahora no fue más que un cúmulo de instantes evocativos, una estela de apego evaporado, de un lazo arrancado. Y mi caminar se ha vuelto  rápido y ominoso. Su ausencia inundó de gris y ruido la calle San Diego desde su inicio, y la melodía hermosa no fue más que un devenir trágico para mí, y un vacío inconsciente para los transeúntes. La calle aquella, desde entonces, me ha comenzado a inspirar un extraño dolor creciente, una reminiscencia asolada que desde ese viernes en adelante, teñiría todos los días con el mismo nombre de una melancolía cómplice. Sin embargo, aún estaba allí, aún puedo sentir su música, derramándose por las paredes y el concreto, melodías añejas que por la costumbre hermosa han vuelto poco a poco a florecer provocándome la nostalgia de siempre, pero ahora es una nostalgia diferente, pues ya no proviene únicamente de los versos propios del tango, pues ahora me la provoca  la dolida ausencia del viejo.

 Y así es como se fue el último tango de viernes.

**

Lila Andelizha

jueves, 16 de agosto de 2012

El Juicio Final

Óleo "El Juicio Final", Violeta Parra.

~~~
Apretando la lágrima fuerte
Me reflejo en la mujer que he dejado
Que me mira y me grita su nombre
Para salvarme del funesto pasado

Contraigo los dolores a penas
Te escribo para que me entiendas
Qué no sé como puedo liberarte
Pues también me tumbo entre rejas

Este presente es muy veleidoso
Se me va tras el sol la calida vida

El amor se doblega y se pone ruidoso
Pisando la yerba la fe es abatida

No te puedo prometer
No sé como actuaría
No sé cómo será mañana
A penas sé como es hoy día

Sin tu nombre tallado de encanto
Cada noche se tumban los llantos
Me pierdo en un bosque siniestro
Donde habita todo lo inhumano

Consigo alegría olvidando
En los paseos y en las melodías
Pero cuando vuelvo a mi lecho
Aún está el desdén en la silla

Te quiero y no veo ningún cause
En la forma en que nos movemos
A veces miramos de frente
Saludando a lo que queremos

Pero la culpa y el orgullo
O quizás la pena que hay en el alma
Me tienen esperando un día
Que no se asoma ni por la ventana.


*
Lila Andelizha

martes, 7 de agosto de 2012

El Recodo Revuelto

**


En el recodo de un recoveco con recuerdo de remolino
Restaurando rencorosos recortes en reversos recolados,
Remo hacia los restos del reto como recompensando un rezo.
Recelosa revuelvo los regocijos remojados en riegos
Resolviendo el ritmo de un retrógrado rosal revuelto en resonancia.

jueves, 2 de agosto de 2012

AUSENTE


*
Me senté frente a vos.
En el mismo sofá verde y viejo que soportó nuestro peso en el vaivén violento del sexo.
Estabas helado, tus manos te delataban. Sentiste mucho temor, quizás estás poco acostumbrado.
Miré a tus ojos, que me supieron un muro enorme pero débil.
-          ¿Sabes?, quiero marcharme.
-          ¿Cómo, a dónde?
-          Marcharme de aquí, olvidar esta casa, las paredes, olvidar estos días.
-          Bien, me parece correcto un tiempo prudente, para sanarnos.
-          No, a mi no, no me parece, pero me iré para despreciarte, quiero que sientas mi ignorancia, mi desaire. Quiero que por alguna vez sientas que me extrañas.
-          Bien, pero qué harás, compartimos espacios comunes, gente común, sé donde vives, tu teléfono. Habrán días que querré saber de ti, y podré hacerlo, no quisiera que me negaras eso.
-          No, esta vez no, me exilio, porque tú debes saber que es ser ausente, debes saber lo que significa relacionarte con alguien que se ha muerto en vida, que con su materialidad se ha llevado sus promesas, sus sentimientos, su calor, su pasado. Una persona que como tú simboliza un cuerpo ausente para mí, tras tu decisión.
-          Pero… espera, ¿Qué harás?
-          ¿Ves esto?
-          Pero… ¡espera! ¡¿Qué mierda te pasa?! ¡¿Estás loca!? ¿Qué vas a hacer?
En ese momento me paré abruptamente hacia el pasillo, lo tenía bien firme en mis manos, por si acaso venías a arremeterme y sin temor logré el objetivo rápidamente, y de pronto mi cuerpo se tumbó en el suelo, mientras mi alma descendía a una velocidad increíble en medio de un torrente de sensaciones y colores tétricos, y voces estridentes.
Desde el piso helado vi tu cara desmoronarse. Me sentí infinitamente triste. Pero tú también lo estabas, y ahora soy el ser ausente que quise que tuvieras, como siempre debí ser para ti: eterna, trascendente, inolvidable.



Lila Andelizha.

martes, 31 de julio de 2012

¡Las descripciones carecen de objetos!

Un Paréntesis
















*

Las descripciones infinitas
corren golpeandose entre ellas,
a falta de tanto fin material que las haga dignas de sí,
o más bien, a falta del ser que les de el existir.

jueves, 19 de julio de 2012

Amar

Qué felicidad es reconocerme en este ahora, cuando el antes me trae un autoretrato lleno de amor, lleno de cosas buenas. Qué felicidad haber amado tanto y qué felicidad será la espera de la próxima estación en la que podré amar infinitamente mucho más. 

y así sonaba hace algo más de medio año... 
 
"[...]La vida es la rapsodia de sensaciones trascendentales que sólo emergen en la unión de dos seres vivos, unión en un sentido amplio, más bien acabado, absoluto, transversal: infinito. El amor convierte a la vida en un sempiterno espiral de delicias.
Te amo porque mi vida respira buen amor con nuestra amalgama de almas y pieles.  La vida es mejor.
[...]" (fragmento de una carta...hacia vos)


Amo haber amado tanto y me hace inmensamente feliz, más allá de la tristeza de no poder amarte más a vos.


Lila Andelizha.

sábado, 23 de junio de 2012

Batallas y Entuertos.



*
Cuéntame de tu noche ausente,
Recogiendo cada pedazo de carne
Desde la nube que cega tu alma.
Nudo de entuertos irascibles.

Mírame en medio del tedio,
¿Dónde carajo se fue la virtud?
¿Me podría doblegar para tus miedos
Y parecer nuevamente la diosa?

Qué es lo que te esposa al pasado,
Qué es lo que te posee por las noches,
Qué es lo que ves en la paradoja,
Qué es lo que te hace falta.

Por Dios, mi cuerpo respira la espera,
Con los pies clavados en la arena.
Un atardecer es tortura,
Te llevas mis virtudes, mi temple,
Mi aguardo.

Al arribo de tu libertad a puerto,
Mis tejidos se vuelven ancianos.
No tengo cordura ni razón en los años.
Más tengo la visión en sueños
De tu alma encerrada en ti mismo,
Anhelando la alcoba que te sosegó.

.
-
Lila Andelizha, en la batalla épica de su razón y sentimiento.

sábado, 16 de junio de 2012

La Sangre de Abril


Recuerdo la playa. Día de verano, más bien, el otoño del verano. Febrero con su luz cálida fundiéndose sensualmente con la brisa húmeda y salada del océano pacífico. Mi vestido flameaba tan ideal que podría haber sido dibujado ansiosamente. Era rojo, tenía flores. Como la que me regalabas sorpresivamente esos días que recién nos acostumbrábamos el uno al otro. Había tanto sol, y tanta brisa, y tanto mar. Tanta esperanza, tanta inspiración. Esa alegoría divina que provocan los paisajes perfectos. Tú ibas detrás, como si te refugiaras en mi holgado vestido cual bandera protege a sus hijos. Caminábamos separados, en muchas direcciones, haciendo agujeros en la arena con las huellas deliberadas. Me alegraba infinitamente saberte allí, donde la naturaleza abierta y madre de todo, podía contemplarnos y ofrecernos una mano. Así también parecía ser testigo de nuestro pacto, testigo del afecto trascendente que unía inexplicablemente cada una de nuestras células. 

El resto de los días nuestros pies volvieron a encontrarse con el suelo de la costa. Vestía de un manto blanquecino a nuestros talones cansados de tanto cemento. Recuerdo tardes sumergidos en el mar hermoso. Que a ratos era cálido, cuando no calaba los huesos. Tú nadabas como si fuera la última vez que fueras a ver tanta agua reunida. Yo te observaba más atrás, con el agua en la cintura. Sentía algo de temor, te ibas tan lejos de la orilla, de pronto el mar arremete la calma y pensé que podría llevarte. Más tú como pez fluías maravilloso por el torrente azul y vasto de aquel cuadro marino y  apacible. Sonreía finalmente. Las algas se enredaban en mis tobillos. Tenía frío, más me sentía eternamente feliz. Como las noches a tu lado, acurrucada entre tu alma y tu costilla. Ese calor intenso que emanaba tu cuerpo apaciguaba mis tejidos, mi espíritu susurraba su hálito de paz. El té de las tardes, el frío de la playa nocturna. El viento que volaba los sombreros. Las caminatas y las sonrisas. La tranquilidad que radica en el olvido de urbe, de la gente, de los malos días. Pero aquel febrero fue embestido.

Febrero fue embestido por un Marzo caprichoso y hastiado de incertidumbres.
Una duda se hacía invencible y como flecha de hábil arquero, terminó por dar en el centro del prado sublime que se desprendía de nuestras manos. La duda que nubló tus ojos de paisaje. La duda que doblegó a la palabra y al acto: un suicidio colectivo de ríos y sentimientos aguerridos. Un suicidio colectivo de todos los cantos al futuro. 

Y Abril, Abril me arrebató la aurora. Abril una vez más me miró a los ojos como hace veinte y tantos años, y ahora me ve morir en medio de los días. Abril se convirtió en el mar abatido que desterró tu figura del muelle, Abril te nubló el alma, ahogó hasta tus palabras. Abril te convirtió en sombra y muerte, Abril ancló tu nombre en el fondo del mar y clavó mis pies en la orilla de la playa, contemplando un atardecer eterno: Abril es un verdugo triste.


-
Lila Andelizha.

viernes, 15 de junio de 2012

Celos. La Telaraña: o el espacio que habito.















*


Espacios no habitados
Habitan en el recodo del miedo.
La esquina funesta de la especulación
Expele una fuga de gas enmarañado,
Lleno de espectros, lleno de noches.

La garganta se seca con el humo infausto
De un cigarrillo nervioso.
La angustia y el sabor a egoísmo,
Contemplan las figuras hastiadas
Hasta verlas fluir desde el ático oscuro.

Todo lo que no se desea
Se hace escultura con fuego eterno.
Los celos deforman tu cara,
Vuestras manos se agrietan sinuosas.
La pesquisa abatida embiste a la vida.

Se abre el portal siniestro,
La duda tiende alfombra de clavos.
Una afrenta al pasado y un tibio pavor,
Consumen la cima de la conciencia
Y las sombras mortales encandilan.

Bienvenido a la caverna indolente,
El infinito agujero de las ideas deformes.
Aquí yace el nido de la inseguridad
Y de todos los males del universo.
Una telaraña de sueños coléricos.

El hombre frente a su miseria,
La cuna de la especie del yerro.

Con una mentira crucificada en la frente
Y húmedos candados por el sudor:
Se cree lo que se quiere ver.





 ..
Lila Andelizha

viernes, 8 de junio de 2012

Puntada sin Hilo


**
Me restriego los ojos, me despierto.
Nueva vida, nuevo son. Razón, sin ella.
Bailando en una estrella, me contradigo.
Te persigo, siento a ratos muchos mendigos.
Sonrío, escribo silente, perdón, resiliente.
Una fuente que no se cierra, una mano sin abrirse.
Resiste, hembra azulada, que eres fuerte.
No miente, él no miente.

Acusa, provoca mares de deseos, alborota.
Estoy dentro, me repito un pasado credo,
Lo lanzo, te vas como perro flanco,
Vuelves como uno manso. Por qué,
me pregunto, ¿No fue una herida el fin presunto?
Las cosas, los libros que rodaron en tu cama.
Qué vida, mientras lloro sobre una amalgama
Qué importa, una implora, un reloj que perdió la hora.

Como veneno, ego negro, que te llevaste, lapidaste.
Y que ahora con garra de fierro, me lo lanzas
Como esperanza. En las anchas llanuras
Se abre infinito, como cerradura, el olvido.
Íntimo camino recorrido, protegido.
No quiero más pertenecer al atisbo. Tu mirada
Extrapolada, me asesina, me aleja.  Maneja
Por favor tus ansias, tu locura, estas lanzas.

¿Pero qué duende te ha arrebatado la cordura?,
Escucha esto, mal insigne, melodía de la amargura,
Margen de un mal día, mi vida te reclama fuera,
Soy sincera, aunque poco lo crea,
Y sin besar una complacencia,
No queda más clemencia, me dañaste, y ya no hay más:
Me muevo de tu línea errada, detenida, muy consciente.
Acercándome hacia tu muerte, como una nota estridente.

.
Lila Andelizha

domingo, 3 de junio de 2012

Ápice de todo.

Finalmente todo lo que me daña me deja en el mismo lugar.
Me despojo de tu cara, tu nombre, tu vida, tu relatividad.
Me libero de tu hito, del dibujo amargo que impregnaste en mi alma con fuego
Con llamas del infierno, del mal que rodea tu cabeza.
Vete al despeñadero, no estaré en ese entonces allí, no lo haré.
Ya habré salido, y cuando lo haga ni siquiera me acordaré de tu sombra.

Recóndito pedazo de cielo


Ahora,
Cuando tengo que estrechar el manojo de llaves,
Asediada por el torrente de cosas que desean traspasar la puerta.
Ahora,
Cuando el río insaciable de afuera
Pretende furioso inundar la estancia,
Llevando consigo a rastras lo que destruye de paso.
Ahora,
Cuando la horda de ojos y dientes de los otros,
de esos que deambulan medio muertos,
Quieren acosar la vida de una mujer que ha quedado sin tiempo.
Ahora,
Que la manada de recuerdos corre a siniestras,
Irrumpiendo el abismo íntimo, lapidando todo a su fugaz marcha,
Sin el objetivo ni el destino armado.
Ahora,
Es cuando cierro las paredes del corazón,
Bajo el broquel del sosiego, del desmayo.
Y con el manojo de llaves cierro el portal fehacientemente, y el río se devuelve.
La horda se muerde la lengua, los rendidos saltan al vacío.
Pero yo, yo me exilio de la suciedad de los prejuicios.

*
Lila Andelizha

jueves, 31 de mayo de 2012

Poesía de la Orgullosa Despechada




















-
**

En esta circunstancia
Todo  sirve para cambiarte
Cambio así tu mirada triste
Por unos ojos alarmantes

Así cuando estuve errante
Creyéndote cada cosa
Olvido cada parte odiosa:
Y me voy a bailar a Marte

Tanta impaciencia es la mía
Porque algo te borre pronto
Que como mancha de comía
Te saquen con harto cloro

Voy a tirar al Sanjón
Cada una de tus porquerías
Cantando esta bella canción
Te haré maldiciones y brujerías

Ahora olvídate tú de mi cuerpo enraizado
Que te dejó en el cielo como sapo encantado
¿Ves? Ya te olvido, me tomó sólo un rato
¿O fue mucha carne pa’ tan poco gato?



*
Lila Andelizha.

Aunque cada una de estas palabras no tengan ni el más mínimo ápice de sinceridad.

lunes, 14 de mayo de 2012

I


Dulce arrebato

I

En medio del vacío del tiempo sin tiempo
Entre atisbos que dejó el pasado,
Calada entre la yerba de una selva fusca
Me vuelvo impaciente y mi alma te busca.

En un instante se vuelve dulzor y vida
Cada paso sumergida en tu nuevo nombre,
Te llamas como lo esperé siempre
Una hoja de otoño cayendo se siente.

Mariposas y recuerdos de cierto albor
Ven mis ojos pasar ahora desde tu boca
Sensaciones amarillas, una mañana hermosa
Toda la brisa hoy me inunda fastuosa.

Espero muy quieta desde este instante
Entrelazar los dedos llenos de cuerpo,
Sacudir el polvo de las huellas de antaño
Disfrutar el silencio, envolverme en tus manos.
*

Lila Andelizha

domingo, 22 de abril de 2012

En el ser.

*
Siendo tú, intensa luz como una vela encendida en el centro de la oscuridad,
Una vehemente presencia azul, avasalladora y llena de cantos.
Cuando la música se hizo agua en nuestras almohadas,
Tú y yo, en el abismo de un cuadro sin tiempo, detenidos en el ser.

Estando tú, estirando las palabras para no bailar en las nubes; o en los instintos,
Una implacable serenidad, equilibrio inclemente de ayeres y pasiones.
Cuando la sonrisa se hizo vida en nuestras almohadas,
Nosotros, en algún espacio del infinito, embriagados en el ser.

Soñando tú, en la mixtura de la vida y la muerte, en un sólo intervalo.
Una perfecta convergencia, siendo parte de un silencio henchido de paz.
Cuando la razón se hizo insostenible en nuestras almohadas,
Estuvimos, en la paradoja eterna de esta historia, olvidados en el ser.


**
Lila Andelizha

sábado, 14 de abril de 2012

Moonligth Sonata

**

Caballo blanco, corre, corre, pertinaz por esta senda
Árbol inquieto, baila, baila, incansable por la hierba
Corazón lloroso, calla, calla, condenado en esta selva
Ojitos lindos, miran, miran, que la ven pero sin verla
Piano audaz, llora, llora, sin sonido con tristeza
Frase mordaz huye, huye, sin ser dicha, sin firmeza
Esperanza bella, crece, crece, que te vas con ligereza.
*


Lila Andelizha

jueves, 22 de marzo de 2012

Existo, luego pienso


**

Es cierto, desesperarse demasiado por lo rápido que va la vida, realmente, no sirve. Se pierde más tiempo en pensar y crear el abatimiento que en vivir, de hecho, se piensa y la vida pasa frenética frente a los ojos. Entonces, a veces, es mejor no pensar, pero no me refiero al hecho de no pensar remitiéndose a la reflexión, más bien hablo de ‘aproblemarse’ por situaciones específicas, cómo salir de esto y aquello. Prefiero entonces, existir y después pensar, así de pronto vivo más y padezco menos, aunque saber cada día más es pensar y cargar con más responsabilidades, poseer conocimientos es una carga pesada. Saber lo es, pero vivir para pensar no es lo mismo que pensar como se vive, de la misma manera que vivir para conocer no es lo mismo que conocer para vivir sólo para no ser ignorante. He dicho.

sábado, 17 de marzo de 2012

Adormeciendo


*

Caen las nostalgias, se golpean siniestras en el cemento.
Las nostalgias caen cuando uno se siente medio muerto,
desterrado del presente, con ganas de reparar cosas. Caen las sonrisas,
los llantos a destajo, cae la luz y también los entuertos.

Cae, todo cae. El verbo, la ausencia, el recuerdo como tortura
se cae la imagen, Dios y la cordura. El pasado con sus tajos,
todo se avecina, poco a poco en el minuto infeliz de este día.

El paso, las puertas cerrándose en las narices. Pajaros que cantaron,
versos dulces y grises. Caen del cielo los amores como lluvia,
humedeciendo los sentidos, como volviendo a vivr.
Cae el pasado con su suplica de espíritu, como alma en limbo,
asechando al que respira desde las ventanas su elixir.

Cae la vida, cae el reloj y las paredes de ofuscados cuentos a media luz.
Hoy cae la ausencia, los sonidos de ayer, las huellas sigilosas, inmunes de
de materialidad. Cae tan rápido este y todos los cuadros, la realidad.
Caen como tú, como yo, como todos. Caen feroces desde lejos, infinitos,
falleciendo. Caen y duelen, caen siniestros, caen los olvidos como adormeciendo.



*
LILA ANDELIZHA

martes, 13 de marzo de 2012

Detrás de la Cima.


*

Estoy inmersa en medio del nivel del océano,
medio dentro, medio fuera.
Sumergida en este, un segundo calmo, siniestro,
ahogado y azul de la espera arrebatada.
Tengo confianza, entereza; tu desición me flagela el aliento,
del mismo modo que estremece y repara la pàlida piel de mi alma,
a veces seca, a veces llena.

Está bien, existo y me reconozco frente a tu intermitencia.
Existes tú, pero hoy el yugo del silencio compasciente
está cayendo violento desde una ardiente cima de belleza
y dolor infantil. Se marchita, se desprende en este instante
vuestra imagen idealizada, ahora eres, porque ahora estás
siendo, sin máscaras sucias sobre tu rostro curioso,
sin mugre entre los talones.

Tengo paciencia, tú tienes voluntad. Tal vez me siento aferrada
como un bebé al seno de su madre, a tu figura en el ayer.
Ayer cuando reclamabas sordamente tu vital espacio ,
mientras besabas e intentabas
ser mío, ser-nos.

Me aferro, te aferraste a un cuerpo en las sombras,
y quisiste hacer material la penumbra.
Pero ahora, ahora mueres. Para mí mueres, el mundo
vislumbra tu muerte. Te entierras en la tierra y apretando tu cuerpo,
llorando, sometido, violentado al recuerdo, procuras
nacer desde las raíces más húmedas y fértiles,
nacer tras asesinar a los patrones sombríos que te
observaron crecer desde las ventanas.

Tu viaje me duele y me enternece, es vida y muerte,
es eterna duda, eterna promesa.
Pero te espero, te espero hombre de ojos infinitos ,
detrás de la colina, como lo he hecho siempre.
Te espero porque ansioso se pone mi ser,
tiemblan mis entrañas. Ansiosa espero al hombre al que
supliqué su presencia. Ese hombre que en pocos

días abrirá la tierra de su corazón, y con la piel nueva
mirará al mundo de frente, como un igual poderoso,
como un campo de trigo fértil, lleno de razones y parabienes,
ese hombre que vendrá a dar pasos tranquilos,
vastos de sabiduría y amor.


El amor es eterno. El dolor es eterno.

*
Lila