
Que el viento vuele travieso, un día por la ventana
Es siempre el ávido aviso, de un estallido en el orden del cielo
Pues se anhela hoy, lo que ayer se vio en sueños
Cuando está todo encima, o echada la suerte sobre la cama
No queda más que armarse, es posible una emboscada
Que se afirmen entonces, los silenciosos novatos
Que la tormenta pasará sin ser frustre de compasión
Pero es seguro, que en un suelo de nuevo día
Cuando las mesnadas nítidas, de pura convicción
Acaben de aplastar a las filas del miedo
Las heridas sanen, validando el tiempo
Y la niebla se retire matizando el terreno
Tomarán su cuerpos, cansados y sin voz
Pero al sol ofrecerán de nuevo una canción
Seguramente vivirán la tregua sin temor
Esperando alegres que el árbol se renueve
Como el tren de la vida
Sin freno, ni contienes
Sin rumbo, ni único sentido
Pero siempre marchando
Resurgiendo, recogiendo
Las semillas del camino.
Es siempre el ávido aviso, de un estallido en el orden del cielo
Pues se anhela hoy, lo que ayer se vio en sueños
Cuando está todo encima, o echada la suerte sobre la cama
No queda más que armarse, es posible una emboscada
Que se afirmen entonces, los silenciosos novatos
Que la tormenta pasará sin ser frustre de compasión
Pero es seguro, que en un suelo de nuevo día
Cuando las mesnadas nítidas, de pura convicción
Acaben de aplastar a las filas del miedo
Las heridas sanen, validando el tiempo
Y la niebla se retire matizando el terreno
Tomarán su cuerpos, cansados y sin voz
Pero al sol ofrecerán de nuevo una canción
Seguramente vivirán la tregua sin temor
Esperando alegres que el árbol se renueve
Como el tren de la vida
Sin freno, ni contienes
Sin rumbo, ni único sentido
Pero siempre marchando
Resurgiendo, recogiendo
Las semillas del camino.
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Lila Andelizha