
Ya la locura pesa, más con el paso de las horas, los árboles azules, los pájaros desplumados, la vertiente detenida.
Se lanzó la luna, ¿la viste? Grande y resplandeciente, como en los cuentos que me narrabas junto al fuego. ¡OH! pude sentirlo, pasó al parecer, junto a un zorro, fugaz, veloz, sin voz. ¿Por qué me dijiste esas cosas?, unos libros estuvieron demás, y yo seguía mirándote sin descanso, tu piel se veía extraña bajo la luz del blanco; luego fuiste tan indiferente. Me sentí mal ¿sabes?, y no volvió a pasar por acá. No quiero culparte, pero creo que provocaste este cambio, no debiste, y menos en algo tan desequilibrado, tan mío, nadie lo supo. Hoy esperé demasiado, creo que esta noche tendré que parecer igual, un poco de alucinación, un poco de risa, y todo estará bien. Si viene otra vez no te darás ni cuenta, quizá se te olvide, yo también haré lo mismo, o mejor la miro una vez más, será un destello más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario