martes, 25 de diciembre de 2007

Para tí

Espero que pase luego, ya me cansé de mirar a ese punto. Estuve más de la mitad de mi día sentada, observándote, imaginándote.
Ya la locura pesa, más con el paso de las horas, los árboles azules, los pájaros desplumados, la vertiente detenida.
Se lanzó la luna, ¿la viste? Grande y resplandeciente, como en los cuentos que me narrabas junto al fuego. ¡OH! pude sentirlo, pasó al parecer, junto a un zorro, fugaz, veloz, sin voz. ¿Por qué me dijiste esas cosas?, unos libros estuvieron demás, y yo seguía mirándote sin descanso, tu piel se veía extraña bajo la luz del blanco; luego fuiste tan indiferente. Me sentí mal ¿sabes?, y no volvió a pasar por acá. No quiero culparte, pero creo que provocaste este cambio, no debiste, y menos en algo tan desequilibrado, tan mío, nadie lo supo. Hoy esperé demasiado, creo que esta noche tendré que parecer igual, un poco de alucinación, un poco de risa, y todo estará bien. Si viene otra vez no te darás ni cuenta, quizá se te olvide, yo también haré lo mismo, o mejor la miro una vez más, será un destello más.

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